FBustamante On Febrero - 26 - 2011

 

Un hombre bondadoso. Sólo recibió una amonestación en toda su carrera, pues ya no podía aguantar más como le pegaban. Un ser amable, gente y con un cariño indescriptible. Así era Víctor “Cañón” Alonso.

Proveniente de Punta Arenas, trabajaba constantemente en los aserraderos cortando troncos de madera y, en sus ratos libres, se dedicaba a jugar en los pequeños periodos que el clima sureño lo permitía. Con todo ese ejercicio fue forjándose su terrible derechazo.

En edad madura, decidió estudiar algo más en Santiago. Con una pierna quebrada, llegó a la capital resuelto a no practicar más deporte. Ingresó a la escuela de Leyes de la Universidad de Chile, pero sus piernas no le permitieron continuar su promesa. Probó en el Rugby y no le gustó. Para su suerte, se volvió a inscribir en el fútbol. Así junto a Simián, Góngora y él clavaron el bi-campeonato de la era amateur de la escuela del “chuncho”.

El profesionalismo lo buscó. Fue la Unión Española quien lo reclutó. Sus primeros partidos fueron ante nada menos que Alianza de Lima, Montevideo Wanderers y Vélez Sarsfield. En los cuales no solo tuvo una actuación destacada, sino también unos cuantos goles.

Pero su suerte no fue la adecuada. No logró encajar en el paladar hispano. Es que Alonso era de aquellos que remataban apenas tuvieran una oportunidad. Doce remates por partido al menos, y a veces convertía dos y en otras ninguno. Para amarlo u odiarlo, no había puntos medios.

Así fue reclutado por Santiago Morning. Del año ´36 al ´38, defendió la camiseta bohemia. Junto al crack de entonces, Raúl Toro, formaron una dupla que sólo fue superada por Campos y Leonel. Ambos se entendían y la virtud goleadora del “Cañón” salió a flote con el cerebro microbusero.

Pero su amor correspondía a otra institución. Cuando la U ya había ascendido a primera, Alonso volvió a vestir al chuncho. Ya sin Toro como su pase mágico, se volvió a vestir de héroe al aprender a jugar sólo en la parte superior del ataque universitario. Con sus actuaciones consiguió llegar a las escuálidas presentaciones de la selección nacional.

Pero no fue poco. Con el “chuncho” logró consagrarse como el primer goleador de la institución en un campeonato regular, además de componer parte de la primera y querida estrella que obtuvo la Universidad de Chile.

Con todos esos pergaminos jugó por la U hasta el año 1944, cuando decidió su retiro. Por mucho tiempo se radicaría en Mulchén, pero su amor por la U jamás lo dejó. Se auto identificó como “Don Nadie” cronista de la revista Estadio, y fue quien ayudó a mantener la memoria viva de los primeros años de esta institución y el encargado de inmortalizar la frase, del “Romántico Viajero”.

Por Felipe Cisterna

Nombre: Víctor Alonso Fernández .
Apodo: “Cañoncito” .
P.J: 15(1939); 17(1940); 18(1941); 12(1942). Total: 62.
G: 7(1939); 19(1940); 11(1941); 4(1942). Total: 41.
Anécdota: Autor y escritor de la Revista “La U” .


Categorias: Leyendas

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