Nacido un 16 de noviembre de 1915, Eduardo Simián Gallet partía su educación en el Instituto Andrés Bello. De gran contextura y enorme para sus precoces diez años, Eduardo aprovechaba sus tiempos libres y capacidad elástica en el atletismo.
Así fue como vivió sus primeros años. Ya de joven tomaría la decisión de estudiar Ingeniería en minas y seguir con sus actividades paralelas de atletismo donde imponía constantemente récords en las disciplinas que participaba. ¡Si quiera pensaba en fútbol! Pero fue un golpe de fortuna, cuando en el Perú cerrarían por problemas políticos la Universidad de San Marcos, donde estudiara otro icono azul, Jorge Góngora lo que finalmente lo vincularía al balónpie.
Fue el peruano, en el año 1933, quien llegaría a Chile para continuar con sus memorias en las Ingenierías y se sorprendería de la falta de motivación de esta facultad para con el fútbol. En las murallas de la Universidad estampó un cartel “Se buscan jugadores de fútbol para equipo de Ingeniería”. Ahí fue cuando Simián decidió cambiar su vida.
Jamás había jugado fútbol, pero se interesó en el llamado de Góngora. Nada de diestro con el balón en los pies, Jorge vio una gran cualidad. “Con esta estatura, esas enormes manos, y tu agilidad… serás el arquero que nos falta”. Con su nuevo puesto y con la ambición de un triunfador, fue como durante todos esos años conoció al “Cañón” Alonso, con quienes protagonizaría los grandes clásicos contra la Escuela de Leyes.
Sus cualidades pronto lo llevarían a la tercera división de la U, luego a la segunda, y finalmente a la primera en el año ´35 debutando contra Ferroviarios en el segundo campeonato amateur de la Universidad de Chile. He ahí donde fue forjando su apodo del “Pulpo”. Eran raros los arqueros que salieran a buscar la pelota en toda el área o cortar centros. Además Simián tenía otra cualidad. Estiraba el pie, así al usar las tres extremidades lo bautizarían con su famoso apodo.
Por sus condiciones en ese último partido contra Ferroviarios no salió más de los tres palos. Para el año ´36 la Asociación Nacional crearía la segunda división. La “U” saldría bicampeón y para el año ´38, junto a la UC, se pediría el ascenso al campeonato de honor.
He ahí cuando este hombre se transformaría en leyenda. A la “U” le sortearon jugar contra el Audax. El cuadro itálico contaba con el costarricense Bolaños, que fue la sensación del campeonato anterior. Simián lo paró todo. Las crónicas de la época hablan de quince mano a mano donde el arquero azul no perdió. Pero la insistencia audina decretó el empate. Se fueron a dos en tiempos suplementarios, hasta que doblegaron al equipo azul. Pero nadie se acordó del resultado, todos hablaban de la “U” y de un nuevo arquero para Chile.
Con nuevas incorporaciones la Universidad de Chile iría potenciando de a poco su equipo. Hasta que el año 1940, tan sólo dos campeonatos después del ascenso, la “U” se consagraría campeón con el “Gigante volador” como su estandarte.
Pero ya dos años antes, fue cuando Simián principió a tener problemas con su profesión. Egresado en el lapso del ascenso, se integró rápidamente a la CORFO, y empezó sin parar a viajar a diferentes lugares del país. A veces no entrenaba, y llegaba a los partidos, incluso con los difíciles recorridos de esos tiempos, sólo por su amor a la U.
Eduardo tenía otra mentalidad. Él creía que le debía todo a su institución. Jamás aceptó que le pagaran o le cancelaran un viaje para jugar por el “Chuncho”. Nunca lo admitió. Su vida era un agradecimiento a la U. Luego partiría a Estados Unidos por dos temporadas, a sus cortos 25 años…la leyenda se encontraba retirada. Su gran hazaña para el país sería descubrir petróleo en Magallanes el año ´45 y convertirse en ministro de Minería en el Gobierno de Eduardo Frei Montalva. Con la U, para el año ´50 fue dirigente del fútbol.
Pero el “Pulpo” era un enamorado de la institución. Para el año ´46 la U jugaba el clásico universitario. No era que Ibáñez, portero de aquellos años, viniese jugando mal, o el equipo estuviera en dificultades para este partido. Todo lo contrario. Era por esa pleitesía que Simián jugó, por honor y cariño. Fue ahí cuando Simián reapareció… Sereno, seguro, amable y sonriente para enfrentarse al genial “Sapo” Livingstone, en jornadas irrepetibles. El “Pulpo” era el de hoy, ayer y siempre, que sigue con su aura, alma y amor en la portería azul.
Por: Felipe Cisterna
Eduardo Simián fue el primer jugador en poseer una canción dedicada a él.
The Best GoalKeaper!
The Best Player
Es Eduardo Simián
El gran Pulpo azul!
Nombre: Eduardo Juan Simián Gallet.
Apodo: “Pulpo”.
P.J: 11(1938); 19(1939); 17(1940); 2(1942); 1(1946) Total: 50.
G.R: 33(1938); 38(1939); 30(1940); 3(1942); 2(1946) Total: 106.
Anécdota: Ministro de Minería y Energía.

















“Estadio Eduardo Simian Gallet” – “El Romántico Viajero”
(nombre formal y nombre informal)
Fue un “romántico viajero” (debido a su profesión y a que viajaba para poder jugar por la U). Además fue nuestro primer gran ídolo, el capitán y figura del equipo que obtuvo nuestra primera estrella en el fútbol profesional (1940), cuando aún eran semi-amateurs. Se sacaba la chucha por su institución, dio todo por la U. El amateurismo en el mejor sentido de la palabra, o sea jugaba por la gloria y el amor a la camiseta, no por plata, mística que nunca debe perder un jugador de fútbol actual.
Encima fue después un tremendo profesional, además de ser humano, llegando a ser ministro con Frei Montalva. Fue uno de los grandes artífices de la “chilenización del cobre” y del descubrimiento del petróleo de Magallanes mientas trabajó en Punta Arenas.
Toda una leyenda.
No solamente merece un estadio con su nombre, merece una película de su vida este tremendo caballero !!!
“Estadio Juan Eduardo Simian Gallet” – “El Romántico Viajero”
(nombre formal y nombre informal)
Fue un “romántico viajero” (debido a su profesión y a que viajaba para poder jugar por la U). Además fue nuestro primer gran ídolo, el capitán y figura del equipo que obtuvo nuestra primera estrella en el fútbol profesional (1940), cuando aún eran semi-amateurs. Se sacaba la chucha por su institución, dio todo por la U. El amateurismo en el mejor sentido de la palabra, o sea jugaba por la gloria y el amor a la camiseta, no por plata, mística que nunca debe perder un jugador de fútbol actual.
Encima fue después un tremendo profesional, además de ser humano, llegando a ser ministro con Frei Montalva. Fue uno de los grandes artífices de la “chilenización del cobre” y del descubrimiento del petróleo de Magallanes mientas trabajó en Punta Arenas.
Toda una leyenda.
No solamente merece un estadio con su nombre, merece una película de su vida este tremendo caballero !!!