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Su talento y desequilibrio en la cancha no dejó indiferente a nadie. La notable participación en la Supercopa (con siete tantos), en el torneo argentino y la selección nacional, lo hizo merecedor de diversos galardones.
Primero, lo premian en Argentina por: “Futbolista del año” (1997). Después, en Chile lo nombran: “Mejor futbolista chileno según el Círculo Periodístico Deportivo de Chile” (1997 y 1998), y fue incluido en el “Equipo Ideal de América” (1996 y 1997).
Pero el homenaje más significativo que recibió fue el de: “Futbolista sudamericano del año” (1997), todo su esfuerzo y mérito deportivo reflejado en esa condecoración. Era la segunda ocasión que un jugador chileno lo hacía, después de Elías Figueroa y en el tan difícil medio Argentino.
Sus goles, la jerarquía con la que definía en el área, hicieron que fuera pretendido por importantes equipos europeos como: la Juventus, Manchester United e Inter de Milán. Su pase incrementó a 17.5 millones de dólares y en Italia es donde recaería al final el “Matador”. La Lazio, quería al delantero y aceptó pagar la elevada suma.
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