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La edificación del apodo de Marcelo Salas, el “Matador”, corre por varios mitos. El primero de ellos fue que en el programa “Futgol”, el panelista universitario lo describiría como la canción más rimbombante del momento. “Matador – Fabulosos Cadillacs”.
La segunda, y quizás la más aceptada es aquel mítico partido frente a Colo – Colo, por el campeonato nacional de 1994, cuando el 11 azul encadenaría tres goles al archirival de los laicos, y sentenciaría para siempre su estirpe entre los grandes. Los de Abajo, la Barra Brava de la U, entonaría “Dale Matador” haciendo un gesto inolvidable.
Más allá de cualquier mito, que incluso habla de las canciones que cantaban dentro del bus, fue el cúmulo de las expectativas del símbolo de una época, que marcó para siempre el 11 en la espalda y la entonación de los miles de hinchas del codo sur.
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