El problema que dejó Salas
Por: Bulla Azul
¿Quién fue el mejor jugador de la historia? Un gran problema. Opciones son varias, Livingstone, Hormazábal, Leonel, Figueroa, Caszely y Zamorano. La última leyenda del fútbol nacional al momento de dejar los botines, no previó la pronta discusión que se generaría en torno a su nombre. Una cosa tiene a su favor. Para generar la duda, se debe ser el mejor. ¿O no Matador?
Su rival más próximo, como no, será el formidable Elías Figueroa. Por mucho tiempo considerado el mejor jugador de la historia del fútbol nacional, por sus excelentes actuaciones en Uruguay y Brasil. Destacan sus tres consagraciones como el mejor jugador de América y, por más, los títulos en Palestino y Colo-Colo.
Pero este temuquense rompió el molde. Para muchos, si Salas continuaba jugando con el nivel que mantuvo hasta el año 2001 en Sudamérica, superaba por mucho las obtenciones de Figueroa. Todo eso sí en las especulaciones. Pero si hay algo que Marcelo representó, es la sensación del triunfo y del sueño.
Los mitos que Figueroa no rompió fue Salas quien los hizo realidad. Triunfos frente a Italia, Inglaterra, Brasil, el empate en Uruguay y ser el máximo goleador chileno. No existe en su carrera goles feos y momentos innecesarios. Todo en su vida ha sido expresión de inmortalidad.
Que Salas no logró ser varias veces el mejor jugador de América. En las especulaciones quedaría, pero una cosa es obvia. No es fácil ser el mejor debutante de la historia del “calcio” jugando en un equipo como la Lazio. Qué hazaña. Hasta el 2001, Salas competía con Ronaldo, Zidane y Batistuta. Difícil ganar, más aún siendo chileno.
Una cosa es segura, Marcelo Salas es el jugador que más le dio al fútbol chileno. Sus postales son imborrables con la selección, no así en el caso de Figueroa, que fue igual de grande que Salas en equipos extranjeros, pero jamás mitificó su carrera en la roja. Si no vayan a Roma a preguntar por este “Fenómeno”, en Argentina qué decir, y en la calle Ahumada aún corean su nombre.
Eso sí, un problema que es aún mayor, es que después de Salas no existe ningún hombre que postule a leyenda. Exquisita suerte, que acrecentará más el mito del más grande jugador de todos los tiempos del fútbol chileno.
|