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El sorpresivo acuerdo de Juventus con River Plate fue de 550 mil doláres en calidad de préstamo por un año. A Salas no le importaba tanto lo económico, más bien quería estabilidad y estar más cerca de sus hijas que vivían en Chile. Y que más, estar cerca del lugar donde se vio su mejor fútbol.
Después de seis años el “Shileno” regresaba a las canchas que le traían tan buenos recuerdos. Y eso también lo reconocía la hinchada “riverplatense”. La expectación del retorno de José Marcelo era una locura, las calles aledañas al Monumental empapeladas con afiches alusivos al “Matador”. A pesar de que su partido fue de vuelta, Santiago y Buenos Aires se detuvieron para ver el arribo de Salas en una tormentosa lluvia.
Tanta fue la devoción que peñas, páginas webs y murales en el estadio se le dedicaron a Salas tras su arribo. Venía a un equipo carente de ídolos junto a su amigo Marcelo Gallardo.
Llega a la final de la Copa Sudamericana 2003, pero la pierde frente a Cienciano de Perú. Pero de la mano de técnico Manuel Pellegrini consigue el torneo de Clausura 2003, su último título.
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